Descripción
Parafraseando a José Hernández podríamos decir “No se ha de llover el rancho en el que este libro esté” porque los horcones y la cumbrera del rancho espiritual que nos cobije no pueden ser otros que las viejas voces de la tierra, siempre renovadas y que dan testimonio de la singularidad de nuestro destino rioplatense, un destino particular y diferente al de los otros pueblos, porque sólo nosotros podemos identificarnos en ese arquetipo único en todo el mundo, el del gaucho, el de lo gaucho.
Este libro podrá encontrar a todos los gauchos que dejaron plasmada su poesía, con sus mejores fragmentos, su semblanza biográfica, sus anécdotas, recortes de sus publicaciones originales e iconografía de la época, desde sus orígenes, hasta nuestros días, porque en el corazón llevan una canción y a los tientos la guitarra.
El solitario señor que busca comunicación en los fogones es un directo descendiente de aquellos trashumantes que repetían los cantares de gesta, de los trovadores, de los juglares, porque es fiel al tronco de donde viene y ese tronco firme, aquí y allá, en el amor y en la guerra, se engalanó siempre con la flor de la poesía.
Por eso, ser gaucho es, ser poeta, ser cantor y vale el concepto si lo asociamos a la expresión genuina de argentinidad, ser gaucho es ser rioplatense.


























