Descripción
La necesidad de un examen normalizado del sistema nervioso del niño ha aumentado, no porque los médicos vean más niños con enfermedades neurológicas evidentes, sino porque ha aumentado en los últimos años el interés por la posible relación entre la conducta que muestra el pequeño y el órgano responsable de la producción de esta conducta, el encéfalo.
Los pediatras y los neurólogos infantiles son llamados cada vez más a examinar a niños que presentan problemas de conducta y aprendizaje, a fin de detectar alguna evidencia de alteración neurológica de estos niños.
En estos capítulos, el autor discute las dificultades y los peligros inherentes a algunos de los supuestos subyacentes y a la derivación de estos niños a un médico.
Cada prueba es claramente descripta e ilustrada, permitiendo con un formulario registrar los resultados de manera fácilmente cuantificable, con esta herramienta, el médico queda equipado para estudiar al niño con disfunción neurológica menor, además de poder evaluar de modo confiable a aquellos que presentan una disfunción mayor.
El capítulo dedicado al examen neurológico y la discusión final, respecto a la relación entre la disfunción neurológica menor y la conducta concluyen en la necesidad de un medio confiable con el cual examinar al niño.
Quienes están familiarizados con los estudios efectuados por Prechtl y colaboradores en lactantes reconocerán en este libro la misma atención meticulosa a los detalles que lo caracteriza.
Los distintos enfoques disciplinarios para la detección de la disfunción son necesarios, se acercarán al neurólogo o al pediatra si lo más llamativo es la hiperactividad motora, al psicopedagogo si lo que más les preocupa es el pobre rendimiento escolar del niño, al psicólogo o al psiquiatra si observan problemas psicosociales o psicosomáticos y cada representante del equipo multidisciplinario debe estar preparado para la detección como paso previo necesario para un buen tratamiento.






















