Descripción
Volver los ojos a la tierra, iniciar una sabia amistad con el duro terrón que puede encerrar vida, hundir las manos en el surco, desbrozar los malezas, empuñar la pala, son experiencias que purifican y que los pequeños, difícilmente, olvidarán.
Sabemos que el trabajo en huerta permite al niño conocer el ambiente natural, al indagar las características de los elementos del mismo, explorar los cambios que se producen en la naturaleza y observar semejanzas, diferencias e interacción entre los seres vivos.
El tema que se aborda, no es sólo el natural sino también el social, ya que el niño aprenderá a trabajar cooperativamente, esto le permitirá superar el egocentrismo, vivenciará su propia capacidad para producir, que le ayudará a defenderse del espíritu consumista y lograr una mirada más realista del mundo económico.
Abordará, paulatinamente, una visión política del mundo al conectarse con el funcionamiento de las instituciones de la comunidad en que se desarrolla y fundamentalmente, a través de la naturaleza, promoveremos en los niños una actitud frente al mundo, ofreciéndoles un camino para pensar.
Los niños sentirán que la huerta es un espacio que les pertenece, que ellos mismos han construido con esfuerzo y compromiso.
Ojalá sean muchos los que se apasionen por esta faena milenaria, los que aprendan a aguardar, expectantes, el milagro de la cosecha y entonces sus maestras tendrán, más que nunca y con justicia, el orgullo de ser llamadas Jardineras.






















